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Pedir tres veces por semana, el gasto invisible que se come tu sueldo.
Si Glovo, Uber Eats o Just Eat son parte habitual de tu rutina, vale la pena saber exactamente cuánto pagas de más respecto a cocinar tú o comer en local. No para dejar de pedir, sino para decidir con números.
Pedir mi préstamo →El cálculo básico
Una comida que en local vale 10 euros sale por 16 a domicilio.
El recargo medio entre pedir a domicilio y comer en local oscila entre el 40 y el 65% para el mismo plato. Eso es la suma de varias capas que la app añade y que rara vez se desglosan en la pantalla principal: comisión del repartidor, comisión de servicio de la plataforma, recargo de carta digital (el restaurante a menudo sube el precio en la app respecto al local), tasa de servicio variable según hora punta, y propina sugerida.
Una hamburguesa que en local cuesta 10 euros, en Glovo termina costando 14-16. Una pizza que en local cuesta 12, en Uber Eats puede terminar en 18-20. Es legitimo del modelo de negocio, pero conviene saberlo cuando te haces el cálculo de cuánto gastas al mes.
Tres frecuencias
Lo que cuesta según cuántas veces pidas.
No es lo mismo pedir una vez al mes que tres por semana. La diferencia anual te sorprende:
1 pedido por semana
52 pedidos al año, gasto medio 18-22 euros. Total: 950-1.150 euros al año. Recargo respecto a cocinar/local: 320-450 euros al año. Es asumible si te lo pides como capricho ocasional.
Ese sobreprecio compra tiempo y comodidad puntual. Tiene sentido.
3+ pedidos por semana
156 pedidos al año, mismo gasto medio. Total: 2.800-3.400 euros al año. Recargo respecto a cocinar: 1.000-1.400 euros. Es una parte significativa de tu sueldo anual neto invertida solo en delivery.
Aquí conviene plantearse si el extra de comodidad compensa el extra de coste.
Cómo reducir sin dejar de usarlo
Cuatro cambios que bajan el gasto a la mitad.
Pasa de 3 a 1 vez por semana
Sin renunciar al placer, baja de 3 a 1 pedido semanal. Ahorro inmediato: 100-180 euros al mes. Si eras de 5 al mes y bajas a 1, ya recortas 60-80 euros. Es el cambio que más impacto tiene.
Pide y ve a recoger en local
Muchas apps permiten pedir desde la app pero recoger tú el pedido (sin repartidor). Te ahorras la comisión de envío y la propina. Si vives a 10 min andando del local, el ahorro mensual es notable y la cena llega más caliente.
Compara con menú en local del mismo sitio
Coge el menú del restaurante en local y compáralo con el de la app. Vas a ver que muchos precios son distintos. Si es habitual, considera ir directamente al local: ahorras y muchas veces comes mejor.
Desactiva las notificaciones de promo
Las apps envían promociones constantemente con la lógica del ‘envío gratis hoy’ para generar pedido. Sin notificaciones, la mitad de los pedidos espontáneos no ocurren. Resultado: gasto más controlado sin esfuerzo consciente.
Si Glovo/Uber Eats son parte clave de tu día a día por tu situación vital (vives solo, no tienes tiempo, no te gusta cocinar), no hay que sentirse culpable: es una elección legítima. Pero conviene tenerlo etiquetado como ‘gasto consciente’ en tu presupuesto, no como ‘fuga invisible’.
Lo que dicen los datos
El sector español creció un 22% en 2024.
El sector del delivery en España, según datos de la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (ASEDAS) y de las propias plataformas, facturó más de 2.500 millones de euros en 2024. El crecimiento medio interanual es del 18-25%. La cifra crece porque cada vez más gente lo usa, y porque quienes lo usan piden más veces.
Visto desde fuera, es un negocio fantástico para las plataformas y los restaurantes. Visto desde tu cuenta corriente, es uno de los gastos que más crece sin notar el salto. Por eso conviene auditarlo de vez en cuando.
