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Préstamo o tarjeta revolving: cuál te sale más barato (y cuál es trampa).
Ambos son crédito al consumo, pero funcionan de forma muy distinta. Y en la mayoría de los casos, la revolving sale mucho más cara. Te lo explicamos con cifras.
Pedir mi préstamo →El punto de partida
Dos productos parecidos, pero opuestos en cómo te tratan.
Un préstamo personal cerrado es dinero que pides una vez, devuelves en un plazo conocido (3-60 meses) con cuotas fijas, y se acaba. Sabes desde el día uno cuánto pagas en total.
Una tarjeta revolving es una línea de crédito abierta: vas gastando, vas pagando una cuota mínima mensual, y el saldo se renueva. Si solo pagas el mínimo, la deuda no se acaba nunca.
Comparativa real
1.000 € con cada producto: los números.
Pongamos un caso real. Necesitas 1.000 € y tienes que devolverlos en 12 meses. Así se compara cada opción:
TAE 12%, plazo 12 meses
Cuota mensual fija: ~89 €. Coste total: 1.068 €. En 12 meses se acabó.
Sabes desde el día 1 cuánto pagas y cuándo terminas.
TAE 22%, pago mínimo 3%
Cuota mínima: ~30 €/mes. Tardas 4 años y 2 meses en pagar. Coste total: 1.530 €.
La cuota pequeña engaña: el saldo casi no baja porque los intereses se comen todo.
Cuándo sí usar revolving
Hay casos en los que encaja.
Como tarjeta de crédito ocasional
Si la usas puntualmente y pagas el saldo completo al final del mes (no el mínimo), funciona como tarjeta de crédito sin coste real.
Para emergencias muy pequeñas
Cargo de 50-200 € que puedes pagar al mes siguiente al 100%. La revolving da margen sin pedir préstamo formal.
NUNCA para gastos grandes a plazos
Si vas a tardar varios meses en devolver, un préstamo personal cerrado siempre sale más barato. Hazlo así.
Si ya tienes deuda revolving acumulada, considera una consolidación con un préstamo personal: cancelar la revolving y devolver el nuevo préstamo en cuotas cerradas suele salir mucho más barato a medio plazo.
El cambio jurídico que importa
Lo que dijo el Supremo sobre las tarjetas revolving.
En noviembre de 2015 el Tribunal Supremo declaró usurario un crédito revolving de la entidad Sygma Hispania al considerar que su TAE (24,6%) era notablemente superior al normal del dinero. La sentencia abrió la puerta a miles de reclamaciones. En marzo de 2020 el mismo tribunal confirmó el criterio en el caso WiZink: TAE del 26,82% en revolving, declarado usurario.
La consecuencia práctica es importante: si tu tarjeta revolving tiene una TAE significativamente más alta que el tipo medio publicado por el Banco de España para ese tipo de producto en el momento de la firma del contrato, tienes base legal para pedir su nulidad. Si la consigues, recuperas los intereses pagados de más. Hay asociaciones como ASUFIN y OCU que llevan reclamaciones colectivas de este tipo.
Señales de alarma
Cómo distinguir uso sano de espiral de deuda.
La revolving no es mala per se. El problema empieza cuando algunos síntomas aparecen. Si te suenan, mejor parar:
La tienes pero la controlas
Pagas siempre el saldo completo al final del mes. Sabes en cada momento cuánto debes. El extracto te llega con saldo 0 € tras cada pago.
En esta situación la TAE da igual: nunca pagas intereses porque amortizas todo cada mes.
Cinco señales claras
(1) Pagas siempre el mínimo porque el saldo total ya no te lo puedes permitir. (2) Llevas más de 12 meses con deuda. (3) Vuelves a gastar después de pagar el mínimo. (4) No sabes exactamente cuánto debes. (5) La cuota mensual no baja apenas.
Si tienes tres o más de estas, estás en espiral. Conviene reaccionar pronto: cuanto más tiempo pasa, más caro sale salir.
